|
Perspectivas latinoamericanas [La cultura de la pobreza | La
demagogia improductiva | El fantasma de la deuda | La
década perdida | La economía descalza | La
soledad bombardeada | El renacer latinoamericano | La
revolución de la esperanza] La visión del drama de latinoamérica dada por el sociólogo francés Alain
Torraine, es la de que los modelos existentes no sirven, porque en América
Latina las soluciones "blandas" se han mostrado ineficientes, mientras
que las "duras" se han revelado imposibles. Para este sociólogo, una
posible solución estaría en permitir un "desarrollo abierto", de
acuerdo con el cual "el crecimiento económico, los conflictos sociales y
las intervenciones del Estado, se combinen sin que ninguna se vuelva hegemónica".
El desarrollo depende de que se actualicen los actores de una sociedad
industrial (empresarios, sindicatos, administradores públicos, profesionales e
intelectuales) y, más urgente aún, que se luche contra la desigualdad. La desigualdad es espantosa. De 450 millones de personas que viven en
latinoamérica, el 80% sobrevive angustiosamente, vegetando, creciendo y
reproduciendo vertiginosamente, no sólo la población, sino la pobreza absoluta
que se manifiesta en casi 100 millones que carecen de todo y padecen hambre y
desnutrición. Aunque la pobreza es radical no significa que no se pueda luchar para
desarraigarla. Hacerlo es una tarea utópica, pero por lo menos se puede reducir,
poniendo en práctica proyectos que contemplen el desarrollo económico, social
y humano. Estas tres acciones ejecutadas integralmente "forman una ecuación
de mutua influencia y dependencia que opera como razón lógica y fundamental
para el rediseño del mundo futuro" (Salcedo 63). En el círculo vicioso de la politiquería en América Latina los extremos se
han identificado en una cosa: han frenado el progreso. La izquierda, con su
poderosa influencia en las uniones de trabajadores promueve los paros
consetudinarios estancando la producción. Los intereses de sus directivos es más
político que de reivindicación económica para la clase que dicen defender. Su
objetivo es proletarizar (imponer la pobreza generalizada). Al llegar al poder
coartan las libertades y exigen ciega lealtad. No hay derecho a disentir. Los retoños
capitalistas son ahogados, a tal punto que no se puede hablar de un verdadero
capitalismo en esta región. Por su lado, la extrema derecha impide que emerja
un capitalismo general, porque asfixia cualquier intento de desarrollo
independiente. Identificadas las extremas, coarta las libertades individuales y
abusa de los derechos humanos. Las virtudes del sistema liberal capitalista con su vitalidad ascendente de
la oferta y la demanda que son las que estimulan la producción, 1
no alcanzan los niveles adecuados que un sistema de esa naturaleza exige. Los
enormes vicios retardatarios de ese sistema son los que florecen. El paternalismo estatal, llegó a apoderarse de los medios de producción a
través de una nacionalización promovida por demagogos quienes usufructuaron en
beneficio personal la riqueza y quienes dejaron en manos incompetentes y
corruptas el manejo de esas estructuras las cuales terminaron convertidas en
elefantes blancos imposibles de mover. Los institutos gubernamentales de cualquier país nuestro, al estar sometidos
a los vaivenes politiqueros, se paralizan. Para mantener esos paquidermos, el
Estado recurre a los impuestos punitivos, ejerciendo una presión sobre los
pocos dueños de capital, que sumado a otras presiones, buscan salidas afanosas.
La presión ejercida por las condiciones sociales y políticas lleva a que toda
ganancia se escape de estos países, en una fuga de capitales que sirven para
acrecentar las arcas de los bancos de Miami, Nueva York, Zurich y Génova. A las
taxaciones punitivas nacionales se unen la galopante inflación y, en caso
extremo, la expropiación de mesías libertarios, o de extorsiones realizadas
por delincuentes comunes o grupos rebeldes huérfanos de ayuda extranjera. No sólo se fugan los capitales. Una de las mayores pérdidas
latinoamericanas se encuentra en la fuga de cerebros y talentos que se ven
abocados a emigrar al no encontrar condiciones propicias para el desarrollo de
sus habilidades. Al llegar los demagogos al poder y ser peleles de las circunstancias que los
encumbraron, tienen que cumplir con las cuotas establecidas por quienes apoyan
financieramente sus campañas. 2 Un cambio de conducta en este sentido, tendría que empezar por desmantelar
los elefantes blancos improductivos de propiedad estatal y militar, cortar el
exceso de taxación horizontal que ahoga a los pequeños empresarios y poner un
impuesto consecuente vertical a los monopolios y multinacionales que se revierta
a la región y no a las arcas personales de quienes mandan. Según Benito Craxi, en su informe a las Naciones Unidas, el débito del
tercer mundo se duplicó en la década pasada, concluyendo que "es injusto
que el 70% del ingreso mundial sea disfrutado sólo por el 15% de la población".
Cada latinoamericano nace llevando a cuestas una deuda millonaria en dólares
porque el crecimiento de la deuda externa se ha tornado irredimible de "cobrable"
a "impagable", comprometiendo mortalmente "el ritmo del
desarrollo económico" (Salcedo 110). El Plan Brady, como estrategia para reducir la deuda se dificulta porque no
hay fondos suficientes. Estados Unidos que se recuperó de la deuda extrema
heredada de la política reganeana se aboca nuevamente a lo mismo con los nuevos
planes del gobierno de turno. Hacer una substancial reducción de la deuda, es
extremadamente difícil ya que representa más privaciones. En el mundo de los grandes negocios, esas privaciones no cuentan. En un
informe del Banco Mundial, refiriéndose a América Latina, plantea que
"dado que el acceso a los mercados financieros es limitado, para atemperar
el impacto tendrán que afianzar los programas de ajuste". Estos programas
de ajuste exigidos desde arriba y desde fuera para hacer cumplir los pagos, son
el dolor de cabeza de los gobernantes y una de las chispas que encienden las
revueltas cuando se quieren aplicar. El pago de la deuda en muchos países latinoamericanos toma largas porciones
de las divisas y del presupuesto nacionales, dejando un procentaje reducido al
país. Su secuela se manifiesta en menos viviendas, menos escuelas y menos
hospitales. Argentina que dedicaba el 20% de su presupuesto a la educación,
para cumplir con los plazos onerosos de la deuda, ahora dedica sólamente el 3%. Aunque muchos banqueros, en secreto, están de acuerdo en que buena parte de
la deuda es impagable, están tratando de hacer lo que debían haber hecho con
anterioridad: bajar los intereses, diferir los gastos, hacer trueques y hasta
perdonar pequeños montos a cambio de acciones filantrópicas como la cacareada
propuesta a Brasil para salvar el Amazonas del colapso ecológico. También hay demagogos que creen que los problemas se pueden solucionar
dejando de pagar la deuda. El fracaso rotundo del corrupto Alán García 3
quien unilateralmente se negó a pagar la deuda, sumió al país en una
recesión e hiperinflación que le abrió el camino a Fujimori quien logró
abrir la confianza al crédito internacional para terminar robándose los
prestamos, todo el patrimonio y permitir la privatización darwiniana. El problema de la deuda no se resuelve de un plumazo con el negarse a pagarla,
o el exigir el pago inmediato. Para evitar el pánico de la recesión y aliviar
la carga latinoamericana "tan importante es para los deudores pagar, como
para los acreedores generar mecanismos de cancelación" (Salcedo 102). Sin embargo, ante la condonación de la deuda que el "Grupo de los Siete"
formado por las naciones industrializadas han dado a los países africanos y
algunos latinoamericanos donde los ingresos per capita son inferiores
a los $1,000 dólares, el presidente del Parlamento Andino Heinz Moeller dice
que Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela necesitan "una
oxigenación" para poder sobrevivir y poder convertirse en "mercados
emergentes en lugar de sumergidos" que son una bomba de tiempo para el
desarrollo de toda la América. A esta súplica andina se suman críticas de
organismos no gubernamentales que siguen de cerca este fenómeno de la deuda
externa. Los dirigentes de Oxfam
International, organización que desde hace varios años sigue
detalladamente todos los planes de las organizaciones internacionales para
reducir la deuda externa, opinan que más allá de las numerosas declaraciones
optimistas de los líderes políticos, al G-7 le faltó coraje porque "el
monto de estas reducciones no supera en realidad los US$50.000 millones”. El presidente Clinton estuvo de acuerdo en cancelar la deuda externa porque
según su discurso ante ministros de finanzas del mundo en la reunión anual del
Fondo Monetario Internacional, "para muchos países en desarrollo, las
deudas insostenibles drenan recursos necesarios para cubrir las
necesidades elementales". Por eso el mismo presidente de la potencia económica
mundial dijo que "no creo que podamos estar de acuerdo en que estas
naciones terriblemente pobres deberían quedar así para siempre". En los 80 hubo una explosión de prosperidad en los países desarrollados,
pero para muchas naciones latinoamericanas fue una década perdida que
repercute en los 90 y de no tomarse medidas agresivas se impondrá como roca
sisifiana en el nuevo milenio, pues los programas de austeridad siguen vigentes. El costo de la década perdida, como la llamó el ex-presidente
mexicano Miguel de la Madrid, se puede medir ahora en parte por las escuelas,
las carreteras, hospitales que no han sido construídos y por los pueblos que en
plenas postrimerías del siglo continúan sin electricidad y sin agua potable. La disfrazada bonanza en países que tuvieron régimes dictatoriales, se
debió a la ayuda preferencial extranjera. Las crisis desatadas por las
dictaduras todavía repercuten en el lomo de la gente ya sea por el lado
económico como por el lado moral.4 Los ajustes
presupuestales, programas de austeridad, estancamiento económico se manifiestan
en malnutrición, analfabetismo, abandono y subdesarrollo. Además de los problemas de la guerra ideológica a que fue sometida esta
región, impulsadas desde fuera y desarrolladas apasionadamente desde dentro, al
aumento poblacional, a la apatía del latinoamericano por asumir las riendas de
su destino, la deuda externa se volvió un problema mayúsculo, no por el hecho
de prestar dinero, sino de prestar y deber por encima de las capacidades de
respuesta que llevan a los gobernantes mediocres a aceptar las condiciones
onerosas de quienes hacen los préstamos. Casi todo el dinero sirvió para
alimentar la corrupción del gobierno de turno y para poner paños de agua tibia
en soluciones fáciles, imcompletas pero de mucho relumbrón. Un diagnóstico radical del malestar latinoamericano lo hace el economista
peruano Hernando de Soto quien plantea que los la tinoamericanos necesitamos
mirar a nuestras propias sociedades en lugar de seguir esperando los milagros de
dioses foráneos para erradicar la pobreza. Latinoamérica está atrapada en la
red de arcanas regulaciones que impiden las innovaciones y coartan las
iniciativas. Según Soto "los países de la región son realmente
sociedades mercantilistas cuyo principal producto son los privilegios, la
corrupción y la ineficiencia" de las clases gobernantes y el mercantilismo
de los millones de subempleados que se mueven en una economía informal. Es precisamente este "mercado negro" del sector informal el que
muestra una adaptación y desarrollo increíble. A pesar de que los gobiernos
han querido eliminarlos, ellos crecen vigorosamente, ya que es una salida
coyuntural a la pobreza generalizada. Esa creatividad y energía de millones y
millones de vendedores ambulantes que inundan las principales calles de las
ciudades más populosas son, para el turista un espectáculo multicolor, para
las clases pudientes una vergüenza y para la mayoría un alivio. Con lo último
se ve la enorme capacidad de adaptación de los millones de pobres
latinoamericanos que logran subsistir en condiciones difíciles. A medida que las cosas empeoran, son más las personas que tienen que
recurrir al rebusque. De acuerdo con informes del Banco Interamericano
de Desarrollo, los latinoamericanos que ganan su vida basados en la economía
informal, pasó de 26% en 1980 a 39% en 1985 a casi el 60% en la actualidad. No es por falta de educación que muchos se ven compelidos a apelar a la
venta callejera. Muchas instituciones internacionales de estudios sociales han
comprobado con sorpresa que el nivel académico de los vendedores callejeros es
alto. Se encuentra hasta un 60% de bachilleres y un porcentaje considerable de
profesionales que se han colocado en esta posición no porque lo deseen sino
porque las oportunidades de empleo no existen. La economía informal es perseguida por los gobiernos porque los
protagonistas de esta aventura no se registran oficialmente, por lo tanto no
pagan impuestos y por consiquiente no reciben ningún beneficio del Estado. Por
eso lo miran como enemigo y lo tratan como tal.5 Es
precisamente esta "economía descalza" la que muestra una realidad
esperanzadora porque sus protagonistas llevan en sí el fermento del intercambio. El gobierno con su burocracia fosilizada demora casi un año para establecer
una empresa pequeña mientras que se embolsa el equivalente a mil dólares como
importe de registro. La falta de una verdadera competencia en las comunicaciones
tan vitales en los negocios, hace que se tenga que esperar mucho tiempo para
lograr la aprobación y conexión a líneas telefónicas. La poderosa influencia
del Internet en el mundo de los negocios ha sido difícil en estos países
porque sus gobiernos miopes no tienen la visión sobre su futuro e impiden con la
concentración de los medios de comunicación en pocas manos en que florezca este medio
revolucionario. Tres acontecimientos han tenido un efecto visible en Latinoamérica. Uno de
ellos, el descongelamiento de la guerra fría que ha dejado sin piso a los
grupos financiados por esos gobiernos totalitarios. Al acabarse el apoyo económico
y logístico, las extremas izquierdas han mostrado su verdadera cara que habían
mantenido oculta con el disfraz de una ideología reivindicadora de las clases
populares. Ahora tienen que recurrir al secuestro, al boleteo, a la vacuna y al
narcotráfico. Un segundo acontecimiento es la decisión de los europeos de crear un mercado
común. Estados Unidos, que siempre ha mirado el traspatio como algo sin valor,
ha respondido con la unificación de Canadá y México en un Tratado de Libre
Comercio. El tercer fenómeno, el resurgimiento de las cenizas de regiones como Corea y
Taiwan que antes eran más pobres que latinoamérica. Con el descongelamiento de la guerra fría y animados por el milagro asiático,
la Europa central y oriental buscan acceder a la órbita mercantil. Claro que
fantasmas milenarios recorren sus entrañas los cuales son rescatados por los
mercaderes de la muerte. Las limpiezas étnicas son un pretexto para que la
maquinaria de la guerra no se oxide. La ganancia es inconmensurable para quienes
la promueven. América Latina no está exenta de estos reflejos. Enormes
presupuestos fueron utilizados para alimentar la subversión y la anti-subversión.
El hecho de que el conflicto colombiano toque todas las fronteras es un síntoma
de que intereses capitales siguen engrasando esa maquinaria apocalíptica. La globalización sume aún más en la soledad a estas regiones. Siendo el
postaestandarte del neoliberalismo darwiniano, la famosa globalización penetra
en forma desigual, algo que no ven algunos intelectuales deslumbrados por esta
estela de fin de milenio. Los cambios políticos a través del hemisferio hace vislumbrar un
renacimiento latinoamericano. Al tratar de recorrer los pasos perdidos América
Latina busca colocarse en concierto universal dando un aporte significativo. Las
propuestas por la libre empresa" y la "privatización" que se
escuchan hasta de grupos que hace pocos años se oponían radicalmente a ello,
es un síntoma beneficioso como vía para salir del atolladero. La gente que desea el cambio mira ahora con buenos ojos lo que antes miraba
con recelo. En los años 60 se buscaban armas para derrotar dictaduras y
establecer otras, ahora se busca democracia que, aunque se conozcan sus vicios,
por lo menos permite un respiro a medias. Con el retorno de latinoamérica a las vías democráticas, se abren las
posibilidades de un progreso económico cuyas bases están en ese potencial
humano de más de 450 millones de habitantes. El sueño visionario del Libertador, se plantea como una necesidad para
latinoamérica incluyendo a todo el continente americano. Los esfuerzos aislados
ya no funcionan. Para recobrarse y levantarse nuestros países necesitan de un
esfuerzo conjunto. Ninguno puede hacerlo solo a través de sus estructuras económicas
y políticas domésticas aunque estas cambiaran radicalmente. La alternativa
económica es válida para sobrevivir y desarrollarse. De no hacerlo, todo el
continente va hacia el abismo. Seguir metidos en la concha es de suicidas. Estados Unidos, como líder continental, está llamado a comandar esta unidad,
cambiando su política del garrote por una política de cooperación que
revertirá al final en beneficio propio. Lo que América Latina necesita de
Estados Unidos no es ayuda económica, ni mucho menos militar como lo ha hecho
hasta ahora. Lo que necesita es soporte político al mercadeo, sin
proteccionismos aberrantes, que premie el ahorro y disuada el gasto excesivo del
gobierno y que alimente el desarrollo económico incrementando las exportaciones
y dándole un merecido trato a las importaciones. Este soporte sostenido y prolongado puede hacer desembocar una revolución
diferente, entendida en otros términos. Como sintetiza Salcedo, "la
verdadera revolución hay que entenderla en términos de niveles de ingreso, de
incremento de posibilidades de realización personal, de mayores libertades, de
trabajo, de empleo y satisfacción de las necesidades humanas y sociales.
Capacidad de participación, libertad, autonomía, autodeterminación y
autodependencia" (75). Cuando ese ser latinoamericano logre adquirir las mínimas
condiciones de "ser de verdad", se abren las puertas al infinito. La globalización logrará su cometido si la pobreza periférica 6
se puede reducir para que esos millones de seres logren consumos propios
de la dignidad humana. Ese futuro depende de que los mismos pobres y
específicamente los latinoamericanos asuman el protagonismo y dejen de esperar
soluciones paternalistas. El laberinto de la soledad a que fue sometida latinoamérica recorriendo sin
esperanza ese camino tortuoso que la condujo el minotauro del subdesarrollo,
puede encontrar el hilo conductor hacia la puerta grande de un mundo que se
anuncia lleno de posibilidades al asumir su propia responsabilidad. Si cada
latinoamericano empieza a protagonizar el cambio sin esperar milagros, se puede
entrar por esa puerta grande. El milagro asiático no cayó del cielo sino que se forjó en cada oriental a
través de su pasión, dedicación, esfuerzo, sacrificio. Esa misma dosis
necesitamos para salir adelante. "El problema del subdesarrollo no son sólamente
las estructuras sociales, tampoco es un problema económico. El fondo del
problema es inminentemente humano porque son las personas desarrolladas las únicas
capaces de crear desarrollo. De gentes subdesarrolladas sólo se espera que
generen subdesarrollo" (Salcedo 58). Hay que luchar contra esas nefastas concepciones ideológicas convertidas en
superstición que miran la producción de riqueza y ahorro como algo diabólico
o reaccionario. Es "urgente recuperar para la sociedad el valor del trabajo
productivo y organizado" (Salcedo 49), vinculando educación y trabajo,
valorados en su verdadera dimensión como multiplicadores y creadores de riqueza. La riqueza más valiosa la tenemos. Ese enorme potencial humano representa la
mayor revolución para nuestro continente cuando se permita su desarrollo y cada
uno asuma la responsabilidad que exige un mundo que por ahora disfrutan unos
pocos, 7 pero que por primera vez reune los
requisitos para concretar la utopía. Notas 1 Carlos Marx en El Capital plantea lo
contrario. Es precisamente estos dos monstruos los que producen el fracaso del
sistema porque se desbocan fuera de control. Su visión de un poder centralizado
evitaría ese colapso. 2 El mismo día que salió elegido Andrés Pastrana
como presidente de Colombia, esa tarde salió a comer con la familia más poderosa
del país, demostrando con ésto agradecimiento a sus padrinos y por otro falta
de carácter. La entrega de la tercera parte del país a la guerrilla, que
financia sus actividades patrullando a los mercaderes de la muerte blanca,
confirma la sospecha de blandura de un presidente rodeado de lacayos que le
impiden ver la cruda realidad. Como contrapartida alienta el nacimiento de
ejércitos particulares financiados también con el narcotráfico que serán como
serpientes de mil cabezas. 3 Ahora con el derrumbamiento catastrófico de
Fujimori y Montesinos quienes siguieron los mismos pasos que él siguió hace un
tiempo al huir del Perú, de nuevo quiere volver a participar en las elecciones.
Acusado de enriquecimiento ilícito y corrupción se encuentra asilado en
Colombia aunque ha sido declarado reo contumaz. 4 El juicio a Pinochet ha abierto nuevamente la
llaga que no había sanado. Nuevamente ha enfrentado a una población civil que
estaba tratando de salir del atolladero. 5 Los desalojos violentos de miles de vendedores
de las calles capitalinas van acompañados de decomiso, destrucción de los
productos y saqueo por parte de las mismas autoridades que hacen cumplir la ley.
"Sólo quien forma parte de la economía informal conoce la zozobra que
genera el vivir al margen de la sociedad y para muchos el subsistir con sólo el
pan de cada día" (Salcedo 135) 6 Una primera línea de pobreza periférica
delimitaba en 1998 por el Banco Mundial, estima que unas 1.300 millones de
personas sobreviven con ingresos inferiores a un dólar diario, una segunda línea
abarca a 3.000 millones de personas con ingresos menores a 2 dólares diarios
(60% de la población de la periferia). Los datos presentados por See Nayan
Chanda, "The Digital Divide," _The Far Eastern Economic Review_ (Oct.
19, 2000), online: http://www.feer.com/_0010_19/p50binnov.html especifican que
"presently three billion people--nearly half the world's population--live
on less than $2 a day, while another 1.2 billion live on less than $1. 15% of
Chinese and 40% of South Asians are among the poorest of the poor". 7 De acuerdo a la revista Forbes Bill
Gates es el hombre más rico del mundo con $90.000 millones de dólares. Su
capital creció un 76% del 98 al 99. Lo sigue un compañero de fórmula en
Microsoft, Warren Buffet con $36.000 millones. Otros son Paul Allen con $30.000
millones, Steve Balmes con $19.500 millones y Philip Anschutz con $16.500
millones. La suma de la fortuna de los 200 hombres más ricos del mundo es de un
billón de dólares, más que los $879.000 de 1998 y los $798.000 de 1997. México
es el país con más multimillonarios en Iberoamérica los cuales se
acrecentaron durante la corrupta administración de Salinas de Gortari llegando
a un número de 11 hombres cuya fortuna personal es superior a los $1.000
millones siendo el más rico el mexicano Carlos Slim Helu con $8.000 millones.
Le sigue Brasil con 8 (Antonio Ermirio de Moraes 5o más rico) y (Aloyso de
Andrade Faria 6o más rico). España con 5 (Emilio Botín 3er más rico), Chile
con 4, Argentina con 3 (Gregorio Pérez 2do más rico) y (Roberto Rocca 7o más
rico), Colombia con 3, Venezuela con 2 (Lorenzo Mendoza 4o más rico) y Ecuador
con 1. En la otra cara de la moneda, cien millones de latinoamericanos son
pobres absolutos los cuales conforman un enorme ejército lumpen imposible de
redimir bajo las disparejas condiciones actuales. El director ejecutivo de las Naciones Unidas Nafis Sadik, pronosticó que
para el 12 de octubre de 1999 el mundo tendrá 6.000 millones de personas de las
cuales 1.300 millones viven bajo el nivel de pobreza absoluta. Si tenemos en
cuenta que la pobreza se reproduce en forma geométrica, el peligro que acecha
es espeluznante si no se toman medidas al respecto con tal que estas medidas no
tengan nada que ver como las del graffitti que lee el desamparado
en las paredes de la gran urbe. Obras consultadas Craxi, Benito. La deuda externa. El Nacional.
Domingo 8 de julio de 1990, México D. F. Año LXII, tomo II, No. 22.058, pp. 14 Salcedo, José Joaquín y otros. La revolución de la esperanza.
Publicaciones Violeta: Bogotá, 1989 Soto, Hernando de. The Other Path: The Invisible Revolution. New York
: Harper & Row, 1989 Torraine, Alain. América Latina: política y sociedad. Editorial
Espasa Calpe: Madrid, 1989 | Present | Narración | Ensayo | Poesía | Plástica | Contacto | Copyright 2000 - 2001 Literart.org, All Rights Reserved |