Imagen y silencio

Cine y literatura
©José O. Alvarez

[I. Imagen y silencio. | II. Imagen y mito. | III. Imagen e ideología del poder. | IV. Imagen y confrontación social.]

I. Imagen y silencio.

1. El perro andaluz. 2. Corrida prohibida. 3. Dos hombres y un guardarropa. 4. El gordo y el flaco. 5. La sangre de un poeta. 6. ¿Qué significan estas viejas películas?

Para añadir un segundo ojo a ese primer ojo que los autores de imágenes nos presentan, estos artículos sobre cine y literatura recurren a mi consenso subjetivo que exprimo de mi experiencia como cinéfilo. Notarán que dicha interpretación se confunde con la que infructuosamente pretendemos hacer de eso tan acuoso como los sueños.

Generalmente los trabajos académicos caen en la cita excesiva que evita y diluye responsabilidades entre lo poco que plantea el crítico frente a lo mucho que trae de los cabellos de otros. Asumo una postura anticonvencional tratando de emular las posturas de Buñuel, Polanski y Cocteau quienes vinculan el aspecto social, religioso y mítico con el aspecto sociológico de erotismo reprimido y desviado de los individuos.

1. El perro andaluz de Luis Buñuel (1929)

Con "había una vez..." empieza Buñuel a ubicarnos en un tiempo y en un espacio que desde siempre han ocupado los sueños. Su malvado objetivo es el de llevarnos de la mano a través de una sucesión de imágenes irracionales e inexplicables. Tratar de entender esa serie de eventos es chocar contra la barrera de la interpretación onírica. Cada uno de nosotros puede, en consecuencia, exponer lo que se siente al recibir este choque visual.

Recurriendo un poco a la anécdota, esa luna llena atravesada por una nube al igual que el humo de cigarro que atraviesa la habitación, son el presagio de la muerte. La nube le quita luz a la luna, el humo de la habitación oscurece, y para rematar, la luz de la pupilas de la hermosa joven se diluye mientras cae sangrante el ojo cortado salvajemente por el barbero quien se retira a mirar su mano llena de moscas. Luna llena en su esplendor cegada al igual que la joven para que no vean la pudrición nacida de las manos de los hombres.

Siguiendo con la historia, ocho año después, el hombre de la bicibleta muere frente a la casa de su amada conservando aún parte de su vestidura religiosa que la mujer coloca sobre la cama a la espera de su resurrección. Las vestiduras como reliquias penetran en la superstición popular que acepta inconciente sus dominios sutiles.

La mano llena de moscas, centro de atención de un conglomerado de donde sobresale una joven en mitad de la calle, espera aún palpitante ser colocada en el puesto donde guardan las corbatas. Así como la cortaba aprisiona y asfixia, esta mano puede aprisionar o puede seducir al tocar voluptuosamente los senos de hermosas jóvenes que, a pesar de las trabas y el peso de las reliquias religiosas, no ponen mucho obstáculo a la caricia lujuriosa. Esa mano, al igual que la corbata, son expreso símbolo de la masculinidad. Pero puede más el prejuicio que el goce, y la mujer arrinconada ve cómo se le acerca la lujuria que arrastra la carroña de burro muerto destilando pestilencia, convertido en clérigos símbolos de la ignorancia que como carroña tienen que arrastrar los hombres. El hombre despojado de esas ataduras que pesan, logra entrever en los libros posibilidades de salvación, pero al convertirse en armas de razón dominadora destruyen el sueño utópico al asesinar a sangre fría a ese ser que es cargado como cristo ante la indiferencia de los poderosos.

No todo está perdido. Una mariposa, como expresión desarrollada y culminación de ese proceso que empezóo arrastrándose, señala con su aleteo el mar abierto, la playa y el horizonte infinito. La pareja, al recorrer abrazados la playa llena de guijarros como obstáculos de última hora, encuentran los vestidos clericales llenos de fango. Liberados de esas ataduras descompuestas, se aventuran a gozar del amor acompañados por el cielo, el mar y la playa inacabable mientras llega la nieve que los pondrá en letargo al igual que el gusano que se acuesta a producir la seda de futuros inciertos.

2. Corrida prohibida de Luis Buñuel

La arena virgen es violada por los pasos majestuosos de unos sacerdotes que se preparan para desarrollar un rito pagano cargado de simbolismos primitivos. El sacerdote principal de ese ritual es el torero que con su traje de luces y sus movimientos dancísticos afeminados de narciso exhibicionista nos anuncia el sacrificio que tendrá lugar.

De pequeño tuve el deseo de ser mataor. Cada agosto llegaba el ruido atronador de los grandes espectáculos como el circo, la ciudad de hierro y las corridas de toros. Los niños soñábamos con la gloria embrujados por esa euforia colectiva. Me afccioné a los toros y acompañé, mientras estaban en mi pueblo, a esos ídolos vestidos de luces que recorrían el país toreando sus hambres. Me enseñaron las verónicas, medias verónicas, los quites y la chicuelinas.

Esta Corrida prohibida, al mostrar la precisión y la gracia de los toros, me devolvió a esa infancia soñadora estremeiendo los recuerdos porque ese hechizante rito nos pone en los umbrales de la muerte a la que se le reta con desplante. Las imágenes en cámara lenta, logran captar los secretos profundos de la tauromaquia.

La fiesta taurina es como la vida con toda la belleza, la gracia y el 'salero' que nos circunda. Desafortunadamente, como lo anotó Shopenhauer, en ella priman el engaño, el sufrimiento y la tragedia pues el rojo que absorbe la arena es el que brota de los inocentes.

En definitiva, el triunfo de la inteligencia sobre la fuerza bruta, nos dan la clave humana de ese sacrificio. La dosis de racionalidad que se eleva unos puntos más arriba de lo irracional, logran la bravura de la fiesta. Cuando la segunda sobrepasa a la primera, la tragedia campea a sus anchas como sucede cuando la fuerza bruta aplasta a las naciones.

3. Dos hombres y un guardarropa de Roman Polanski.

De la inmensidad del mar surgen dos hombres cargando un objeto pesado. Las olas los empujan a la playa. Ese horizonte se reduce al espacio de una playa, puerto de dos náufragos quienes, descargando el guardas, celebran el arribo a tierra firme. El espejo refleja su cansancio mezclado con una alegría inocente de quienes sólo tienen en su alma inmensidades.

Lentamente se alejan del mar buscando la ruta de los hombres que se aglomeran en lugares que los llaman ciudades. La ciudad los rechaza. La ruta tienen que hacerla a pie. No tienen derecho a disfrutar de los adelantos técnicos. La civilización no quiere inguenuos que andan con guardas. La ciudad no quiere guardas porque ella misma es un guardas. Hasta los hoteles nieguan su entrada porque jamás se había visto maleta de ese tamaño.

Por la calle tropiezan con una hermosa niña que carga su guardas lleno de una desilusión que se refleja en el espejo de sus ojos. Ellos le ofrecen de regalo el armario, pero la joven lo rechaza porque no tiene nada que guardar en él. Todo lo lleva guardado en su alma. Ella está guardada entre las murallas de piedra que la acorralan.

La burla a los convencionalismos de este corto metraje está latente. Cuando entran con el guardas al restaurante de lujo inmediatamente son expulsados. Los serviles meseros se disculpan ante la distinguida clientela compuesta de individuos que independientemente, sin compartir con nadie, se comen las ganancias. Los dos convierten en guardas en mesa y comparten los frutos del mar. El pez nadando en el espejo reproduce un maná que sacia el hambre acumulada en sus travesías.

En la ciudad, los trapos sucios se sacan al sol. Las pandillas juveniles se toman el espejo que refleja su sadismo, crímenes, violaciones. El jefe pandillero se da cuenta que una joven lo puede develar y aplican su código macabro. Los dos hombres tratar de hacer justicia que es pisoteada con la arbitrariedad. Hasta el espejo subre las consecuencias y es roto para que no refleje verdades y todo quede nivelado en el anonimato de la gran ciudad.

Para escapar de esa ciudad donde campean los borrachos, los hampones y la injusticia, los dos hombres recurren al mar cansados y agobiados, a ese mar que les ha dado la vida. Se cuidan de no pisar los inumerables castillos de arena que un niño, atisbo de esperanza, construye en la arena.

4. El gordo y el flaco de Roman Polanski.

En este filme que hizo Polanski en su juventud, manifiestamente quiso expresar esa relación de explotación de una clase ociosa, frente a ese servilismo de otra clase que trabaja para otros y se siente feliz.

Cuando la clase opresora concede algo es para buscar beneficio. El gordo toca el tambor para que el flaco baile; caza el pato, para que se lo cocinen; permite el ordeño, pero riega la leche porque no es de su apetencia.

El flaco vislumbra en la ciudad, que a lo lejos lo llama, la aventura, lo desconocido, ... la libertad. Cuando el gordo duerme, trata de escapar, pero sin determinación. Es detenido y encadenado al animal montaraz, representación de la testarudez, de la ignorancia. Sin embargo, el llamado de la ciudad sigue golpeándolo. Nuevamente escapa con todo y cadenas, pero nuevamente es detenido. Pide con vehemencia que le quiten las cadenas prometiendo servilismo hasta morir. Las cadenas se las quitan por fuera, pero él mismo se las coloca por dentro.

Esta degradación humana de sometimiento, de resignación conformista y auto-represión se vuelve costumbre en muchos que sufren la opresión y la aceptan como algo natural o divino. Al recibir miserables migajas se sienten realizados a tal punto, que como el flaco de la película, terminan plantando jardines y haciendo de payasos para quienes los esquilman sin compasión.

5. La sangre de un poeta de Jean Cocteau.

Este hermoso mito surrealista se emparenta a las teorías orientadas hacia el lector que exige del mismo su participación activa: "cada poema es un escudo que debe ser descifrado" a través de cuatro episodios llenos de enigmas donde la vida de un poeta es sacrificada en aras del arte.

Episodio 1. La mano herida.

Mientras el mundo afuera derrumba sus monumentos, el artista se dedica a elaborar su obra en la clandestinidad. Por temor a ser descubierto, trata de borrar lo que expresa la pintura, sin saber que su mano es la portadora del mensaje revelador, el cual emerge exigiendo aire para respirar.

Como un narciso enamorado, le da rienda suelta a ese erotismo reprimido poniendo la herida de la palma de su mano, convertida en labios voluptuosos, a acariciar su cuerpo, hasta llevarlo a la masturbación que lo ciega. Atrapado en su propio espectáculo, decide liberarse, pasándole la voz a la estatua que despierta de su pétreo letargo.

Episodio 2. ¿Es que los muros oyen?

La estatua reta al artista a que trate siempre de obtener lo imposible. Al lanzarse al abismo del espejo, llega al hotel de los sueños, a recorrer sus habitaciones en un voyerismo repetitivo. Se suceden fusilamientos, el opio, el abuso infantil y el "peligro de muerte' en las zonas erógenas del hermafrodita sicoanalizado.

Por el pasillo, que puede conducir a innumerables habitaciones, una mano le extiende un revólver con instrucciones para que se vuele los sesos. Al hacerlo, despierta de ese sueño para caer en el primer sueño y rebelarse contra la estua, demoliéndola y corriendo el "riesgo de convertirse en estadua de glorias imperecederas" de sueños encadenados a otros sueños.

Episodio 3. La batalla de nieve.

Casi todas las batallas reflejan la descarga a las frustraciones colectivas sobre los hombros de los débiles. Al final, se derriban los héroes culturales ancestrales para erigir nuevos héroes. Similar a lo que plantea Uslar Pietre en Godos, insurgentes y revolucionarios.

Episodio 4. La carta robada.

Sobre los muertos levantan la mesa para el juego. El muerto tiene la carta ganadora que es rescatada por un angel negro, angel de la guarda de los desamparados.

La clase alta, desde los palcos de honor, aplaude el drama real indiferente al sufrimiento. La obra termina con el hermafrodita caminando lentamente hacia el infinito, huyendo del mortal tedio de la inmortalidad, mientras en la tierra siguen cayendo los ídolos.

6. ¿Qué significan estas viejas películas?

Con el sugestivo título El enemigo abajo, Noël Burch nos hace un recuento de las películas francesas filmadas entre 1905 y 1922, un período de grandes agitaciones sociales y políticas, de consolidación del sistema capitalista, y consecuentemente, de una crítica por parte de los artistas a ese sistema que propiamente colocaba "en la misma tierra dos diferentes clases de personas con dos diferentes modos de vida que a simple vista parecen extranjeros" como lo dijo el economista Adolphe Blanqui en 1851 citado en el filme, de tal forma que "el enemigo" estaba subyacente, listo a pegar el zarpazo. Según mi parecer, las mini-películas son las siguientes:

a. Pour me a Drop of Burgundy. Baumont, 1907

El vino, las copas y la buena vida, van a contrastar con el vino, las uvas, las botellas y la mala vida. Mientras por un lado una clase social se divierte en permanente francachela, la vendedora ambulante nos muestra la otra cara atravesada por los sufrimeitnos de la clase desposeída. Este simbolismo del vino se va a repetir en las diferentes mini-películas, pero con valores también diferentes. Estas primeras imágenes muestran escuetamente el abismo que separa a los que disfrutan del zumo de la uva de los que ni siquiera lo prueban.

b. Fêfing Josephine. Ferdinand Zecca, 1904

Aquí el goce y el disfrute contiúan hasta que es interrumpido por la esposa de uno de los animados contertulios. Los escobazos que le propin la mujer al marido borracho nos dejan entrever una faceta interesante en una época donde la mujer sólo usaba la escoba para limpiar la casa. Son atisbos feministas en una época netamente patriarcal.

c. Child of the barricade. Alice Guy, 1907

Cuando el niño iba a traer la leche, es atrapado en la lucha que llevan a cabo los revolucionarios contra el ejército. Son hombres de pueblo que anárquicamente luchan contra ese orden social injusto que los oprime. Levantan barricadas ayudados por las mujeres, pero su desorganización y falta de entrenamiento militar les hace abortar su lucha. Mueren todos en la batalla callejera salvándose de milagro el niño que, a pesar de tanto embrollo, no ha soltado el recipiente donde lleva la leche temeroso de ser castigado por sus padres si llega a casa con las manos vacías. Cuando se disponían a fusilarlo, uno de los soldados clama por su vida y es precisamente la leche la que lo salva.

El movimiento anarquista de este tiempo se ve claramente en esta mini-película donde cada uno aportaba esponáneamente su grano de arena para enfrentar y derrocar la autoridad represiva.

d. Street-Roughs' Strike. Romeo Bozetti, 1909

La explotación a la que son sometidos los obreros de la factoría está expresada en el movimiento rápido y mecanizado de los trabajadores. Parecen autómatas, no tienen respiro y para exigir mejores condiciones, van a la huelga. ¡Viva el paro!

La participación obrera paraliza la producción. En la mesa de negociaciones reciben promesas de mejoras si entregan las armas. Ante un futuro lleno de promesas, la clase obrera celebra su triunfo y felices entregan las rudimentarias armas a la autoridad. Los jueces, con las manos en las togas, celebran este arreglo. La sentencia que supuestamente favorece a los obreros, normaliza la producción que permite la plusvalía.

e. A factory drama. Gaumont, 1909

Las promesas de los poderosos son hechas bajo la presión radical obrara que al ser desmantelada no ofrece peligro y se puede violar flagrantemente. El incumplimiento de las promesas los lleva a empezar de nuevo la lucha esta vez desde cero porque están desarmados. Las escaleras, representan y el descontento que sube y baja, pues cuando está a punto de estallar la revuelta, vuelven a negociar y aceptar las condiciones que benefician en últimos a los pocos poseedores.

f. The incendiary. Ferdinand Zecca, 1909

Generalmente las emigraciones se dan de un país a otro, o del campo a la ciudad. En este caso sucede lo contrario. El obrero huye de la ciudad a vagar por los campos. En una villa comete un error accidental que le costará la vida. Al quemar la cosecha de los campesinos y dejarlos en la miseria, es perseguido, atrapado y colgado. Una mujer, portadora de la poca sensibilidad humana, lo descuelga.

g. Madame has her cravings. Alice Guy, 1907

Según la creencia popular, cuando una mujer está embarazada sufre de "antojos". En esta mini-película, la mujer se apropia de todo lo que se le antoja sin recibir reproches.

h. Promesas militares. Charles Pathé, 1913

Posiblemente este no sea el título de la mini-película pero se puede deducir porque el militar seduce desde el balcón a la multitud. El populismo se derrama en todos los ángulos: el caudillo militar promete el cielo en la tierra y la multitud hipnotizada victorea a sus verdugos. En ese abrazo que se dan los altos mandos militares se vislumbra la desconfianza entre ellos quienes están dispuestos a dar el golpe al menor descuido mientras la muchedumbre aprueba con sus vítores.

i. A child of Paris. Léonce Perret, 1913

El vino tiene la connotación propia que ejerce sobre las clases bajas e iletradas. El hombre le niega el pan a su hijo mientras se emborracha. Un joven salva al niño de la inanición como nuevo atisbo de esperanza.

k. Judex. Louis Fuillade, 1917

Hay un símbolo penetrante en esta mini-película. La niña al abrir la jaula permite que las palomas escapen las cuales corren a posarse en la cabeza de los vagabumdos que contemplan impasibles los ocasos. La ingenuidad de muchos revolucionarios que cultivan sanos ideales no les permite ver que muchas veces sus esfuerzos libertarios son cosechados por inescrupulosos.

l. Vendémiaire. Louis Feuillade, 1918

Aquí el vino expresa una relación simbólica diferente. No es el vino para el goce ni para el embrutecimiento. Es el vino ofrecido al soldado que va a la guerra a derramar el suyo mientras los ancianos se refugian.

ll. The Tenth Symphony. Jacques Feyder, 1922

El galgo, al serle abierta la puerta, deja su huella en la alfombra blanca. Es una huella sangrante, como la que dejan los que se atreven a salir de condiciones degradantes.

m. Crainquebille. Jacques Feyder, 1922

Un vendedor ambulante es arrestado por atravesarse en la calle a esperar la paga de una mujer encopetada que con su demora justifica el atropello contra el trabajador ambulante. La ley al servicio de la injusticia.

Conclusión

Paradojicamente esta sección de "Imagen y silencio" me llevó a tratar de suplir las ausencias del segundo con palabras que trataran de capturar lo primero. Precisamente esos silencios son los que permiten que cualquiera pueda asumirlos con certeza o ambigüedad. Aunque prefiero esta última, me atrevo a concluir que las películas aquí tratadas tienes ciertos rasgos comunes y ciertos contrastes:

el elemento irreal
la relación arbitraria de las imágenes
un llamado permanente a escarbar en los sueños
visión anarquista del contorno
intento de volver añicos la realidad
humor cruel con actitudes corrosivas
muerte, destrucción o viaje de regreso como salida desesperada
expresar aspectos ocultos que la realidad enmascara
visión esperanzadora en el amor o la compasión.

Estos primeros pasos que dio la cinematografía son una fina expresión de la inspiración humana. Ahora con tanto truco, lentejuelas y fuegos fatuos que enmascaran realidades mediocres, estas películas presentan una fuente inagotable de inspiración para los amantes del séptimo arte.

 

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